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Día de furia

in Poesía by

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“Poetry” is supposed to signify an alternative to the kind of value that circulates in economy as we live it daily, but actual poems can’t realize that alternative. This is why telling a poet to “get a real job”, a familiar injunction from poetry haters, is in fact a powerful and traditional command: Do actual work instead virtual work for once.

Ben Lerner

 

I

El primer día del otoño.

El otoño

le recuerda a los adultos de su mortalidad pero para ti, hijo,

son hojas lindas.

¿Dice que mi familia no ha tenido seguro médico en seis meses?

Sé que nunca les llegó el cheque. Debe haber un periodo 

de tolerancia.

Y cuando pasa ese periodo

¿cuál es el periodo para eso?

No podemos pasar el fin de semana sin seguro, escuche:

le estoy hablando desde una casa llena de bombas

son unos sucios despiadados.

Jim, ¿te puedo llamar Jim?

Escucha: 

hace seis meses mi esposa me pidió que hiciera una cosa. 

Una. 

Mi deber era enviarles el cheque. 

La mujer cuenta con el hecho de que, de vez en cuando, me puede confiar ciertos deberes sencillos y si no reinician mi seguro

antes de que pase algo a mi familia, voy a tener que explicarle a ella que toda su vida 

está basada en una mentira. 

Ah

entonces, espero que cuando tu matrimonio se derrumbe 

por maldito este yo, ahí

para verlo.

II

Se le escapó un gas en el ascensor al jefe

antes de que subiera 

y yo  me eché la culpa por él.

Así es el mundo empresarial 

Cómo nos vamos a divertir

la camper será devuelta sin manchas ni abolladuras u olores

pero, hijo, ahora hay que moverse

tú me ayudarás a poner un perímetro de protección para la camper. Necesito unas cuarenta piedras del tamaño de bolas de bolos.

Lo siento, hijo. 

Si eres lento, tú ayudas. 

Que te bajes, no quiero que se metan las moscas. Estoy preparando el terruño

Este césped luce excelente, voy a comprar para la casa.

Yo invito las mejores hamburguesas y salchichas 

cuando le prenda fuego a esta preciosura.

Dónde puse el cepillo para la parrilla

¿Cielo? 

No me dijeron que habría una convención de mirones.

Y sabes, hijo, estaremos en el desierto pero somos

personas civilizadas y las personas civilizadas ponemos límites

arbitrarios que defenderemos hasta la muerte. Ahora, debe haber rocas de buen tamaño donde dimos vuelta.

¿Por qué usas los baños portátiles, si tenemos el mejor baño del mundo en la camper?

esta cosa se tragaría un oso

¿Por qué hacen malabares tan cerca? Te lo digo, hijo, 

este lugar no me gusta. 

Captura la situación. ¿Qué tanto están mirando

nunca en su vida habían visto a un hombre

barrer su jardín con una escoba?

Ya es suficiente. ¿Cuál es su maldito problema? 

¿Ya no hay respeto por la propiedad de los demás?

Te apoyo, hijo

no embonamos aquí. 

—Andrés Paniagua


Andrés Paniagua (CDMX, 1992). Es autor de Usted está aquí (Ed. Mantarraya, Mx, 2016). Ha sido publicado en distintas revistas y sitios web como Letras Libres, Transtierros, Periódico de Poesía, Dolce Stil Criollo (E.U.A.), UniDiversidad, Digo.palabra.txt (Ven.), Septentrión, Al-Araby (R.U.), Angel City Review (E.U.A.), Oculta Lit (Esp), entre otros. Fue parte de la antología Poetas Parricidas (Ed. Cuadrivio, 2014). Becario del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el periodo 2017-2018.

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